En el Center Field de la pelota cubana

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Sobran los jugadores estrellas

Estoy seguro que ustedes estarán de acuerdo con este  título que lleva el artículo. Para escribir este trabajo, resultó toda una odisea reducir a tres estos patrulleros del bosque central en el béisbol cubano. Entre una constelación de estrellas que han patrullado el jardín central con excelencia en su desempeño, tanto a la hora de pararse en el plato como cuando se hacía necesario atrapar un batazo con malas intenciones.

Es una de las posiciones que forman el colectivo de  la llamada línea central, que constituye la espina dorsal de cualquier equipo con aspiraciones de ganar un campeonato. Si tomamos como ejemplo al colectivo más ganador en las Grandes Ligas, los emblemáticos Yankees de Nueva York, veremos que desde los años 20 cuando Earle Combs custodiaba la pradera central, hasta que después aparecieron luminarias como Joe Dimaggio y Mickey Mantle (Los tres miembros de Salón de la Fama de Cooperstown), muchas de las victorias de ellos se debieron a la calidad de sus tres guardabosques en el centro del terreno.

Cuba no es una excepción, y cuando ustedes revisen los nombres verán a jugadores que integraron novenas ganadoras de uno de los tres primeros puestos de un certamen. No hacen falta más preámbulos entremos en materia.

Víctor Mesa, Javier Méndez y Ermidelio Urrutia.

No sería lógico escribir sobre los defensores centrales sin tener en cuenta a Víctor Mesa, quien pasará a la historia como uno de los jugadores más explosivos y controvertidos de la pelota cubana. De los diez escogidos es el puntero en extrabases (673), Jonrones (273), carreras producidas (2184), además de conectar más de 2000 jits, a lo que hay que sumarle su espectacularidad a la defensa y sus más de 500 robos de base.

Detrás se ubica el ídolo de la afición capitalina, el zurdo Javier Méndez, con 22 Series Nacionales, puntero en empujadas empatado con Víctor, único con más de mil bases por bolas recibidas gracias a un buen trabajo en el home y segundo en anotaciones producidas con (2122), también un excelente a la hora de atrapar batazos.

Impresionó siempre por disparar conexiones que no se corresponden con su físico delgado, a lo que sumaba un buen brazo y adecuado desplazamiento en su territorio.

Ermidelio Urrutia será siempre un orgullo de los tuneros. Más de 500 de slugging y 900 de OPS son guarismos que hablan por sí solos de su calidad con el madero, capaz de ganar un liderazgo de bateo mundial en Nicaragua 1994.

 

 

 

Los demás

A pesar de jugar solo ocho temporadas, el granmense Yoenis Céspedes llamó la atención desde su debut por ser un pelotero de cinco herramientas, excelente a la defensa, brazo poderoso, velocidad en el corrido de las bases, sus 177 cuadrangulares con menos comparecencias que los demás son solo una prueba de su talento.

Otro estelar, José Estrada se destacó por su habilidad para fildear cubriendo mucho terreno, además de apuntarse más de 2000 indiscutibles con average superior a los 300, con tres participaciones mundial y dos olímpicas.

Aún faltan por mencionar varias estrellas. Uno de ellos es Carlos Tabares, excelente en el desempeño en su defensa, jardinero seguro y de buenas piernas para llegarle a batazos difíciles, el más longevo de todos con 25 años de servicio.

Ni se podrá olvidar a Reutilio Hurtado, líder histórico en jonrones con bases llenas en Series Nacionales (21), ni al guantanamero Giorvis Duvergel con su promedio de 328 y superior a los 400 de promedio de embasado. Y como un representante de la década de los 70s del siglo pasado, Fermín Laffita, con 20 años de labor y promedio de 279 en una época de bola muerta y lanzadores de la estirpe de José Antonio Huelga y Changa Mederos.

Y si me piden nombrar un décimo de esta constelación de estrellas, escojo a Jorge García, quien solo cometió 61 errores en más de 7000 entradas jugadas en las 15 series que participó. Otros muchos buenos fueron; Rigoberto Rosique, Reinaldo Mantecao Linares, Antonio Ñico Jiménez, Gerardo Simón y Silvio Montejo, entre otros. Sin dudas el jardín central, considerado el capitán de los guardabosques, ha tenido siempre un representante de gran calidad a través de las 59 series nacionales desarrolladas.

Sé que muchos tendrán otros nombres que quisieran agregar a esta selecta lista de estrellas de jardineros que ha dado el béisbol cubano específicamente los de la pradera central.

Conclusión

 Es una realidad que Cuba es y será siempre una fábrica de peloteros y especialmente jardineros de poder robadores de bases y habilidosos combinados con otros de poder y tacto.

Hoy se vislumbra en la meca del béisbol nacional un grupo que están iniciando este camino espinoso y complejo pero hay algunos que ya sobresalen y que harán y escribirán las nuevas historias, Yhosvani Peñalver o Jorge Luis Peña por solo mencionar dos nombres.

Les pido amigos que debatan el artículo y lo critiquen pero siempre con un basamento lógico. Para que al final ustedes y nosotros sacar las mejores conclusiones.

Hasta la próxima…

 

 

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